domingo, 24 de octubre de 2010

Carcajadas que te hicieran llorar.

Sabía que te asustarían las copas vacías, las cartas no enviadas, las plumas sin tinta. Gargantas resecas, tequilas calientes, cervezas bien frías. Tu abuela callada, tu sobrina bien quieta. Tu hermana extrovertida, tu madre cansada, tu padre callado.

Extrañarías mi piano callado y unas manos que lo sepan tocar, oraciones para gente sin fé, en sábados fríos con lluvia al por menor.

Extrañarías igual casadas infieles que tocaran a mi puerta, el portero del piso de abajo, y el cartero de tus cartas de amor, el segundo en sacarte a bailar un vals.

Las tristezas alegres que conmigo eran felices, las tristezas y perezas de los vagabundos, a las 3 de la tarde un domingo caluroso.

Una buena mano para los duraznos, canciones y malditos calores del verano, el milagro de saber hablar, esa canción que no quieres ni oír.

La canción de los buenos borrachos, malos maridos, excelentes amantes, buenos escuchas y algo de amigos.

Y hasta carcajadas que te hicieran llorar.

jueves, 7 de octubre de 2010

Cansancio

Cansansio es poco tabaco, mucho sueño, hambre, falta de aire y mucho latex...

Cansancio

Cansansio es poco tabaco, mucho sueño, hambre, falta de aire y mucho latex...

jueves, 16 de septiembre de 2010

martes, 7 de septiembre de 2010

Ojos

Me gustan tus ojos, porque me gustan.

Me gustan tus ojos rasgados, porque algo tramas.

Me gustan tus ojos cerrados, porque duermes.

Me gustan tus ojos entreabiertos, porque gimes.

Me gustan tus ojos grandes, porque alguna idea tienes.

Pero me gustan más tus ojos redondos, grandes como la luna llena de invierno. Porque en ellos se refleja tu alma. Y tu alma desborda ilusiones, y en tu alma puedo ver tu amor.

Me gustan tus ojos redondos, porque me gustan.

sábado, 21 de agosto de 2010

Hermosa

Es hermosa la sensación que recorre mi cuerpo de pies a espalda, del estómago a mi cabeza, cuando bailar veo esas hermosas caderas, tus brazos blancos y tus braguitas moviéndose al compás de una canción de Aerosmith.
Es hermosa la desesperación que hace saltar mi pecho al mirar el tuyo con el vaivén de la tranquilidad en una noche alumbrada por luces de neón y estroboscopios.

sábado, 14 de agosto de 2010

Canción animal

No me sirven las palabras, gemir es mejor.

Cuando miro tus desnudas caderas acercándose a mi, mientras me quito la camisa y me tumbo en la cama.

A veces el cuerpo no busca ternura, sólo quiere sentirse un poco libre.

Como cuando te tomo a la fuerza, cuando tu ya no puedes una vez más... cuando siento tu sudor todo sobre mi, cuando he escuchado tus gemidos tan apagados ya, cuando me pides que no te tome de nuevo. Cuando ya no puedes.

Cuando te alimentas de mi, cuando comes sobre mi. Y siento ese tu delineado cuerpo junto a mi, sobre mi y debajo mío, como una almohada que abrazo y nunca suelto, cuando tus piernas tiemblan y sientes que no puedes mas y solamente me pides que no pare.

Cuando me ahogo en tu cabello, y te susurro cosas al oído, cuando te toco por detrás y comienzas a respirar fuerte, cuando me pides que te haga mía una vez mas...

Más, más oh, más...

No me sirven las palabras, gemir es mejor.

martes, 10 de agosto de 2010

Mi frankenstein romántica

Una cabeza marinada en ácido donde brillan los cabellos retorcidos como alambres hechos resortes.

Un perfil griego algo roto y maltrecho, poco abultado pero en su punto.

Unas piernas de futbolista, un vientre de quinceañera unos pies de corredor y unas copas para relajarse después del trabajo.

Tierra fértil de donde han salido y volverán a hacerlo hermosas flores y frondosos y altos árboles.

Unas manos tan fuertes capaces de sostener mi mundo y tan tiernas que con solo uno de sus roces puedan derretir el hielo que a veces se forma a mi alrededor. Capaces de convertir un lienzo en una imagen de vida, un pedazo de barro en una obra maestra.

Unos ojos tan profundos que en ellos cabe todo lo que soy y tan claros que puedan darme de su luz cuando todo vaya mal y nada me pueda alumbrar.

Unos labios de los que salgan las palabras más dulces pero también fuertes cuando sea necesario, todo cantado con una melodiosa voz.

Todas estas piezas unidas y pegadas a las flores y a los árboles, pero con su propia esencia, personalidad y temperamento.

jueves, 29 de julio de 2010

Y ahí estaba yo

Y ahí estaba yo, sentado en la sala, bajo el gran vitral, que brillaba por su ausencia. Mirando hacia el cielo, viendo la lluvia caer y alumbrado por los relámpagos de la tormenta, y por la pálida brasa rojiza de mi cigarrillo.

Colgué el teléfono, tenía a Lucy en mi cabeza.

Y entonces pensé en ti.

lunes, 19 de julio de 2010

Ausencias

Y recuerdo que cuando se subió a mi auto, me miró con su carita triste y se quedó en silencio durante un tiempo, luego volvió a verme y me dijo:

Hoy no hubo Dieguito

Y yo como siempre, entendí después de dos minutos. Y comprendí lo que me decía, y me sentí triste como ella.

La abracé y le dije que ya vendrían tiempos mejores. Luego la besé.

miércoles, 30 de junio de 2010

Sombras

Miro tu silueta en el gris concreto. Miro tus delicadas maneras de caminar. Miro tu perfecta cintura y tus lindas caderas. Miro la belleza de tus piernas.

Contraste con mis largas formas, con mis toscos y cuadrados reflejos.

Puedo mirar la forma de tu cabello, e incluso puedo imaginar el brillo de tus ojos. Observo tus delicados pies, que me enloquecen con solo mirar.

Me doy cuenta de que incluso tu reflejo me hace temblar. No hay sol, pero tu silueta me hace caminar. Y me gusta verte caminar.

domingo, 13 de junio de 2010

Aunque no te pueda ver

5.17 AM - Oscuridad, ah, el cuento de todos los días. Buen día sol, aunque no te pueda ver.

5.36 AM - Café, que amargo me sabes desde hace un año ya. Pero como a mi bastón, no te puedo dejar. No todavía.

6.42 AM - Tengo hambre. Unos frijolitos con tortilla harán el trabajo.

11.39 AM - No hay nada que comer. Tengo que ir a la tienda.

11.46 AM - Qué calor hace. Esta camisa manga corta a la par del sol me quema los brazos. Pero tengo que llegar a la esquina. Aun siento el muro con el bastón.

3.02 PM - Hijo, no tengo feria, ¿quisieras llevarte unos chicles?

5.24 PM - Llegó mi hija del trabajo, ¿Como te fue?

7.51 PM - Ya viene siendo hora de cerrar, mi amiga no llegó hoy, ya vendrá mañana.

11.47 PM - No he podido dormir, otro café para el insomnio.

1.04 AM - Dios, dame fuerzas para vivir. Extraño a mi esposa.

1.14 AM - Buenas noches sol. Aunque no te pueda ver.

A El prieto, que se le apagó la luz y se le fué su esposa, pero no la fuerza.

viernes, 11 de junio de 2010

Cuando pienso

Cuando me quedo serio, mujer, a veces pienso. Cuando pienso, a veces es en ti, mujer.

Y pienso en nosotros, en nuestra familia.

Cuando pienso, mujer, sé que el tiempo pasa. Cuando el tiempo pasa, no quiero pensar, mujer.

Entonces me ocupo en besarte.

sábado, 5 de junio de 2010

Despedidas

Fue mi única conversación a solas con él, pero valió por todas, porque viajó a Barcelona el 15 de abril de 1950, como estaba previsto desde hacía más de un año, enrarecido por el traje de paño negro y el sombrero de magistrado. Fue como embarcar a un niño de escuela.

Estaba bien de salud y con la lucidez intacta a los sesenta y ocho años, pero quienes lo acompañamos al aeropuerto lo despedimos como a alguien que volvía a su tierra natal para asistir a su propio entierro.

Vivir para contarla (fragmento) - Gabriel García Márquez

miércoles, 2 de junio de 2010

Sueño

De repente despertaron con 5 décadas en la espalda, habían vivido mucho.

Salieron del cuarto matrimonial y las enredaderas seguían tan verdes como el primer día, las mascotas habían muerto, sí, pero las paredes aún brillaban con la pintura de la primera mano que juntos le dieron a la casa de adobe. Los bonsai seguían tan verdes y tan pequeños como cuando fueron puestos en las macetas. La tierra, un poco descolorida, había sido cambiada muchas veces.

Hacía el mismo calor que el primer día, dentro y fuera del cuarto. Los niños, que ya no lo eran tanto, pasaban de vez en cuando por la pintoresca casita pintada de azul. Los cielos blancos tenían un par de retoques a las nubes que mostraban, un poco blancas y otro tanto azuladas.

Las puertas de madera, también cambiadas un par de veces, mostraban entre sus rechinidos todos los sonidos de la vida que habían presenciado. Las cortinas, tan blancas como la primera vez que se pusieron, seguían ondeando al compás del viento que soplaba. Las flores seguían creciendo en el patio, como año tras año. Los adoquines del suelo eran mas lisos, por el paso de tanta energía sobre ellos. Los azulejos de la cocina seguían igual de rojos y azules como cuando se instalaron.

Y en el ambiente se sentía más amor del que hubo en el primer día.