Y recuerdo que cuando se subió a mi auto, me miró con su carita triste y se quedó en silencio durante un tiempo, luego volvió a verme y me dijo:
Hoy no hubo Dieguito
Y yo como siempre, entendí después de dos minutos. Y comprendí lo que me decía, y me sentí triste como ella.
La abracé y le dije que ya vendrían tiempos mejores. Luego la besé.
lunes 19 de julio de 2010
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