De aquella fría tarde, solo quedó la noche.
Soledad.
En medio de tanta gente, que no ayudaba.
Me alumbrabas tu, pequeña luz rojiza. Brasa ardiente.
Inhalo. Exhalo. Frío.
Mi cabeza agacho y acomodo mi bufanda, la recuerdas?
Eres de las pocas cosas que valen la pena en la vida.
Besos, cariño.
sábado, 11 de julio de 2009
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